BETABLOQUEADORES
Los
beta-bloqueadores son una familia de diferentes compuestos farmacológicos con
distintas propiedades que comparten la característica de unión a los receptores
beta-adrenérgicos, lo cual logra un antagonismo competitivo que al suspenderse
se da una peligrosa característica reversible, desde el punto de vista clínico,
ya que si se suspenden bruscamente provocan crisis hipertensiva o de angina,
por consiguiente la suspensión de estos medicamentos debe hacerse gradualmente.
De
acuerdo con su cardioselectividad, lo podemos clasificar en:
1. Beta 1
selectivos son los que tienen mayor afinidad con el receptor Beta 1, los cuales
se encuentran predominantemente en tejidos como el corazón, los riñones y el
tejido adiposo.
Algunos
ejemplos de los beta-bloqueadores B1 selectivos son: el nevibolol, el atenolol,
bisoprolol y metoprolol, entre otros.
2. Beta 2
son los receptores que se encuentran predominantemente a nivel arterial,
muscular pancreático, hepático y bronquial.
Por
ejemplo el propranolol, cuyo principal efecto indeseable es que en pacientes
asmáticos (as) puede provocarles broncoespasmo.
3. Los
bloqueadores alfa1 son los que comparten la característica de bloquear tanto el
receptor alfa 1 como los receptores B1 y B2, de tal manera que confiere efectos
vasodilatadores; un ejemplo de este sería el carvelidol.
4. Los
que aumentan la produccion de oxido nítrico, uno de los principales
vasodilatadores arteriales; además juega un papel importante en la capacidad de
la memoria reciente de los (las) pacientes y el ejemplo sería: el nevibolol.
También,
otra forma de clasificarlos es mediante las siguientes características
farmacológicas: primero si son lipofílicos, los cuales van a hacer su
metabolismo a nivel hepático, con una vida media corta y tienen la capacidad de
atravesar la barrera hematoencefálica. Segundo los no lipofílicos, estos son
metabolizados a través del riñón, con vidas medias sumamente largas de hasta
cuatro días y tienen dificultad de atravesar la barrera hematoencefálica.
Asimismo,
sabemos que los beta-bloqueadores tiene la propiedad de ser antiarrítmicos y bradicardizantes,
por lo que en pacientes con taquicardias o extrasístoles supraventriculares son
una excelente opción porque ejercen una acción antiarrítmica clase II por
bloqueo de los receptores beta adrenergicos como el propranolol, timolol, metoprolol,
y atenolol y clase III, algunos ejemplos serían el sotalol o el esmolol.
Además si
el paciente sufre ya sea de EPOC, dislipidemias, diabetes mellitus o enfermedad
arterial periférica deben usarse los selectivos (BETA 1 selectivo) o aquellos
con efecto vasodilatador periférico para evitar la isquemia en miembros inferiores.
La
recomendación principal de los beta-bloqueadores es para la cardiopatía
isquémica, debido al beneficio en estos (as) pacientes, puesto que reduce el
consumo de oxígeno miocárdico, disminuye la frecuencia cardiaca y la
contractilidad, además decrece la conductividad y el trabajo cardiaco, así como
la secreción de renina y la actividad simpática. También están indicados como
antihipertensivos, sobre todo en aquellos (as) pacientes que sufren crisis de
ansiedad y taquicardia o arritmias predominantes supraventriculares. En el
tratamiento de la insuficiencia cardiaca debemos señalar que tienen un papel
preponderante, debido a que disminuye la mortalidad y mejora de la capacidad de
recuperación.
Hoy se
conoce que las dos principales hormonas responsables del deterioro de la
fracción de eyección son la angiotensina II y la noradrenalina, las cuales
generan la hipertrofia, apoptosis, isquemia, arritmias y parches de fibrosis
miocárdica, lo que conlleva a un proceso de remodelación cardiaca que conduce
al paciente a la insuficiencia cardiaca severa. Por esto, estudios como el de
Copernicus Trial (en donde se usa el carvedilol) demuestran el importante
beneficio de usar el carvedilol a dosis de 25 mg dos veces por día, en cuanto a
disminución de mortalidad del 34 % y reducción en el porcentaje de
hospitalizaciones del 27% y reducción de complicaciones cardiovasculares .
No todos
los beta-bloqueadores tiene el mismo efecto protector, en múltiples estudios se ha indicado que el atenolol es muy inferior
en su efecto protector tanto en mortalidad como en la reducción del accidente vascularcerebral.
En
conclusión la forma correcta de uso para los beta-bloqueadores, en la
insuficiencia cardiaca, es hacerlo de una manera gradual siempre que el (la)
paciente esté libre de congestión pulmonar. Para iniciar la terapia se debe ir
aumentando gradualmente la dosis y vigilar de cerca que no exista retención de
líquido.
En cuyo
caso se agregan diuréticos. Y el aumento de la dosis del beta-bloqueador se
hace de manera paulatina, la limitación de la dosis la va a dar la presión
arterial, es decir si la presión arterial está baja no se puede seguir
aumentando la dosis hasta que exista una mejoría en esta.
También
tiene su indicación en miocardiopatía hipertrófica por su mejora en la
relajación del músculo hipertrófico y su efecto antiarrítmico.
Otras
indicaciones de los betabloqueadores es para pacientes migrañosos o los que
padecen temblor escencial benigno.
Bibliografía consultada :
1. Berjón,
J. (2006). Los beta-bloqueadores en la medicina cardiovascular una
actualización Práctica. Vol14
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